sábado, 1 de junio de 2019

INTRODUCCIÓN - REENCARNACIÓN Y VIAJE ASTRAL



Ante todo, disculpad que use un pseudónimo, en éste y otros varios de mis libros esotéricos. 
No me interesa ser conocido en mi intimidad personal, sino simplemente transmitir los conocimientos adquiridos a lo largo de una vida dedicada a la investigación, a partir de la necesidad de saber el porqué de mis vivencias. Aunque podría hacer un tratado científico diferenciando rigurosamente lo vivencial, lo teórico y lo comprobable, usando fórmulas lógicas y todos los rígidos elementos de la Ciencia en su aspecto cartesiano, he decidido escribir por fin este libro, cuya idea tuve hace más de dos décadas, usando la narración como elemento inicial, siguiendo el hilo de sucesos que han marcado mi vida. Es decir que voy a partir siguiendo -más o menos- una cronología, a fin de que se entienda cómo han ido surgiendo las experiencias, los interrogantes, las búsquedas, los sincronismos y -por fin- las respuestas. 

No escribí antes sobre estas cosas porque me faltaba tiempo -y me faltará siempre- para investigar tantas cosas como quisiera, pero principalmente porque me faltaban algunas respuestas fundamentales, sin las cuales el fondo de la Realidad de la Vida era una simple teoría, no una comprobación definitiva por mi parte. La escatología aprendida en las religiones dejaban muchos huecos vacíos -y demasiado grandes- en la comprensión de las vivencias, por lo que me vi obligado a bucear en ellas y compararlas, y luego hacerlo en decenas de órdenes esotéricas y otras instituciones, hasta que el despertar más completo (gradual) de la memoria de otras vidas, me fue dando las respuestas que espero brindar claramente. Sabía a los trece años de edad que la reencarnación es algo real, nada ficticio y por mi parte absolutamente vivencial, tan natural como la vida misma. Pero al igual que en otros asuntos que se dieron siete años antes de esa edad, sería la Ciencia y no las "creencias" las que me darían las respuestas que reclamaba mi espíritu crítico. El "método científico" aprendido en el último año de la escuela primaria, sería la guía que me conduciría a la comprensión de vivencias que, sin esa comprensión, me habrían destruido o habría quedado como la mayoría de las personas, al margen de la realidad integral. 

Lamentablemente, no puedo dar a los Lectores más que una óptica personal y un Conocimiento que por más que lo aseguro y garantizo personalmente, sólo ha de servir en su total potencial a las personas en un determinado momento, cuando les toque transitar por aquel "Camino de la Muerte" que no es necesariamente tan oscuro como parece a muchos, ni tan luminoso como parece a otros. Sin embargo, a mucha gente le servirá como consuelo válido, que es el que brinda la comprensión, mucho más válido que el consuelo psicológico de las creencias. Intentaré, en todo sentido, que este libro le resulte didáctico, ameno y constructivo. Conociendo la Escatología Natural, infinidad de sufrimientos se alivian, se hace con la humanidad algo de JUSTICIA, que debería reemplazar a la solidaridad en todos los ámbitos... Relataré en principio mis propias vivencias, a fin de que el Lector sepa cómo siente alguien que recuerda las vidas anteriores (o mejor dicho, partes de algunas de ellas) pero no quedará en mera casuística este libro. 

Intentaré explicar todos los fenómenos cuya naturaleza he podido comprender y dar la mayor cantidad de respuestas posibles, siempre dentro de lo que me hallo seguro. Las cosas que no tengo por seguras, las aclararé como "teóricas". Este libro es parte de la "Guerra Kamamanásica" que se desarrolla en el mundo y en la que estamos inmersos absolutamente todos los Seres Humanos (incluso los animales), cualquiera sea nuestro grado evolutivo y nuestro grado momentáneo de consciencia, las circunstancias, raza, etc.. Kama significa "estrato" o "región". Manas significa "Alma", en su aspecto "Mente". Por lo tanto la Guerra Kamamanásica es la que se desarrolla en el plano del Alma, de las ideas, de las ideologías y los pensamientos arquetípicos. Las religiones sostienen entre sí -y producen en el plano material- infinidad de guerras económicas, ideológicas y arquetípicas. Los cuadros políticos hacen lo mismo, con sus secuelas brutales de guerras físicas, cuyo fuego alienta la fragua de las religiones. Pero cualquiera sea el nivel de lucha, el fondo siempre tiene que ver con el Alma, con las ideas. 

Los grupos de control de la tecnología que sirven a los intereses económicos, políticos y religiosos, hacen experimentos de toda clase, atentando en muchos de ellos contra animales, contra la población de todo el mundo -directa o indirectamente- y contra la propia estabilidad natural del planeta. Los poderosos intereses multinacionales (cuyo adjetivo adecuado sería "intereses apátridas") manipulan tanto a las religiones como a los cuadros políticos y a los grupos de desarrollo tecnológico. De modo que las guerras más calientes y materializadas ocurren dentro de un mismo tablero de control, donde los pueblos se matan entre sí, como meras piezas de un ajedrez diabólico, que juegan unos pocos hombres que detentan el poder. 

Pero la verdadera Guerra, la que llamamos Kamamanásica, se desarrolla más allá de las religiones, políticas, tecnólogos y economistas de esta civilización. Mientras todos los estamentos visibles son parte de un mismo bando, que requiere por su propia constitución y sistema, del constante belicismo humano, hay otros Seres, otras Inteligencias, otras Personas, que no comulgamos con los engaños religiosos, políticos, económicos y científicos. Por lo tanto no participamos de las guerras fraticidas, de las masacres locales y nacionales, ni de ninguna forma de belicismo directo entre Seres Humanos. Entre Nosotros y los que propician las guerras y matanzas que vemos cada día en los noticieros, hay una forma de combate mucho más sutil, pero no menos real. 

Cierto es que somos Guerreros casi abandonados tras las filas enemigas, pero en nuestra misión de despertar consciencias, vamos ganando pequeñas batallas. Cada persona que despierta a la realidad integral, que descubre sus propias posibilidades de Trascendencia y Libertad espiritual auténtica, es un nuevo Guerrero Kamamanásico; un esclavo liberado de las cadenas de la ignorancia y el oscurantismo espiritual, que vale por cien soldados. El conocimiento de los fenómenos de la Reencarnación es una de las claves más importantes para esta liberación, para este despertar de consciencia que si no nos libera totalmente del sufrimiento humano, al menos nos permite sobrellevarlo con tal Dignidad, Sabiduría y Felicidad, que lo hacen insignificante. 

La mayoría de los Guerreros Kamamanásicos estamos orientados conscientemente hacia la Evolución, la Trascendencia o Ascensión, escapando definitivamente de la rueda de reencarnaciones, pero nuestro principal objetivo, sin descuidar la propia Trascendencia y sin perjuicio de nuestras actividades mundanas de subsistencia, es enseñar y difundir los Conocimientos Trascendentales a quienes tengan realmente el impulso de lo espiritual. Evitaré extenderme en el nutrido abanico de los fenómenos paranormales, que pudiendo conocerlos a la mayoría, por experiencias espontáneas o por búsquedas e investigaciones, puedo asegurar que dan razón a la gran mayoría de teorías que sobre ellos se han elaborado. Por eso daré ahora mismo una reseña sintética, a fin de concentrar el resto del libro en lo relacionado al Astral y la Reencarnación. 

Existen "imprimaciones" de energía, tanto mentales como emocionales, que no son precisamente fenómenos regidos por inteligencias determinadas, sino meras grabaciones magnéticas en sitios y/u objetos, así como existen ciertos "poltergeist" (fenómenos paranormales que siguen a una persona, no propios de un lugar fijo), y que aunque englobamos en la categoría de "plano Astral", sólo corresponden a éste en cuanto al orden vibratorio, pero no como "entidades". Muchos de los fenómenos paranormales no se deben a "Seres", vivos ni muertos, sino a situaciones geomorfológicas que conforman una especie de "circuito electrónico" que se activa bajo la influencia mental y/o emocional de las personas. 

El miedo, la ansiedad, el morbo y otras actitudes internas de las "víctimas" o de los investigadores, suele desencadenar algunos hechos supuestamente "fantasmagóricos", sin necesidad de que medie una entidad Astral o un elemental. Estos últimos, catalogados en la literatura popular como duendes, gnomos, hadas, sílfides, trolls, salamandras y un largo etcétera, no son sino la entidad Astral de ciertos minerales en estado cristalino, de vegetales y de animales. Casi todos ellos son visibles de ordinario para quien posee vista Astral (que no es otra cosa que percepción en un rango más completo del espectro de la luz). Hecha esta aclaración, respecto a la diversidad de fenómenos, entraremos en el tema central, haciendo las aclaraciones y diferenciaciones con estos fenómenos, cuando correspondan. 

Ramiro de Granada

10 de Octubre del 2007

miércoles, 15 de mayo de 2019

LA ALONDRA




Cuando en una mañana de Primavera suena el canto de la alondra y se distingue, debajo de la bóveda azul y luminosa del cielo, un punto parduzco que agita sus pequeñas alas sin descender ni elevarse, como si estuviese fijo en ese lugar, el CORAZON del hombre cesa de latir, tan grande es la admiración por ese pe-queño milagro. Entre los surcos de tierra labrada, rojiza y color de malva, olorosa de vigor, en algún sitio, en la sombra, está escondido el nido de ese pájaro cantante, nido frágil, hecho con briznas muy secas. 

Animado pájaro que origina con su canto lo que la hembra en la tierra empolla con el calor de su pequeño cuerpo y con sus plumas suaves, formando una armonía completa unida por Dios. Es así que ese cuerpo situado entre los surcos, y esa pequeña “coma” que descansa en el arco azulado del cielo, esos dos puntos están unidos el uno al otro por una correspondencia misteriosa, semejante a la del arco y del violín: sonido y resonancia. Somos los testigos, durante esos días de Marzo o de Abril, de un cambio de palabras sagradas y muy modestas, entre la TIERRA y el CIELO. 

¿Es esa la imagen del HOMBRE, sumido en una meditación tan ferviente como vasta, que es al mismo tiempo un ascenso hasta la idea Divina (una “Unión Mystica”) y un descenso en los fondos de la materia? ¿Es una iluminación y una penetración sagrada en las tinie-blas para iluminarlas? 

¿Es una palabra del hombre verdadero del “ECCE HOMO” fiel al espíritu, que es al mismo tiempo responsable y fiel a todas las envolturas carnales, dicha al mundo del crepúsculo? 
¿Es una semejanza llena de imágenes de la FRENTE HUMANA con dos rayos de Moisés inclinados como dos manos elevadas hacia el Cielo en una Oración muy ardiente? 
Parece una inmensa antorcha, un faro luminoso, hecho con pensamientos humanos y dirigido hacia la Eternidad. 

¿Es esa FRENTE que irradia, esa inmensa antorcha que se alza hacia el infinito, pero que al mismo tiempo y conjuntamente, emana otros dos rayos hacia abajo, concentrados en una lanza que pasa su punta en la espalda del DRAGON que se arrastra? ¿Es esa la devoción pura e infantil de un pajarito muy humil-de (que canta su amor extremo), inmovilizado por la luz (volando en el mismo lugar), y que bendice la pequeña clueca de sus polluelos, acurrucado entre los surcos fríos aún del invierno, esa hembra alondra que vive para perderse como una semilla insignificante, aceptada por el seno de la Tierra Madre, que va a centuplicarse desde el Verano hasta el Otoño? 

Eres tú, Tú, mi amigo, el más grande, es tu chispa espiritual en los abrazos celestes. 
Tú, el que debe abrazar toda esta tierra y al mismo tiempo encarnar la idea más luminosa durante esos días oscuros de la historia. Tú, Sacerdote divino y Labrador trágico. A través de tu pobre persona tan ciega, Dios mismo querría contemplar todos los callejones sin salida de aquí abajo y ... por tus oídos oír la queja de los miles de seres que andan a tientas en la oscuridad. 
Pero, te veo también como esa alondra hundida en el azul transparente, que hace recordar al hombre que es el mandadero de la luz invisible que viene de arriba. 

Pájaro único y lleno de gracia, cuya hembra tanto se olvida de sí misma, y que es semejante a una pequeña porcelana insignificante. A tí, Maestro, Amigo! hombre verdadero de esos tiempos tan difíciles, unión de lo terrenal y de lo celeste, de la claridad que viene de las estrellas y de las sombras de la naturaleza separada de Dios. A tí, Gran Servidor de esta doble tarea, me atrevo a dedicar estas páginas, estas estrofas, originadas de un diálogo entre las alturas y lo bajo. 
Diálogo entre el Sol que no se ve con los ojos y ... el otro aspecto de Dios, escondido en las entrañas del mundo creado y petrificado: 
A ti te ofrezco este pobre cántico.

sábado, 23 de marzo de 2019

Como Cultivar el Amor Divino



El mundo en general ha olvidado el verdadero significado de la palabra amor. 
El hombre ha abusado tanto del amor que muy pocas personas saben lo que realmente es. 
Así como el aceite está presente en cada parte de la oliva, el amor impregna cada parte de la creación. Pero definir el amor es muy difícil, por la misma razón que las palabras por sí solas no pueden describir con total exactitud el sabor de una naranja. Debes probar la fruta para conocer su sabor. 
Lo mismo debe suceder con el amor. Todos habéis experimentado algún tipo de amor en vuestros corazones, de este modo ya sabéis algo acerca de él. Pero aún no sabéis como desarrollarlo para purificarlo y expandirlo hasta convertirlo en amor divino. 

Una chispa de este amor divino existe en muchos corazones al comenzar nuestra vida, pero suele perderse ya que el hombre no sabe como cultivarlo. Mucha gente no cree necesario analizar la verdadera naturaleza del amor. Lo consideran como el sentimiento que tienen hacia sus familiares, amigos y otros a los que están fuertemente unidos. Pero es mucho más que eso. 

La única manera que hay para describir el amor real es explicando su efecto. Si pudieras sentir tan solo una partícula de amor divino tu alegría sería tan grande - tan abrumadora - que no podría contenerla. Pensad profundamente en lo que digo. La satisfacción del amor no está en el sentimiento como tal, sino en la alegría que este sentimiento conlleva. El amor proporciona alegría. Nos gusta el amor porque nos intoxica de felicidad. Así pues, al amor no es nuestra meta final, ésta es la felicidad. Dios es Sat-Chit-Ananda, imperecedera, consciente y siempre renovada felicidad. Nosotros, como almas, somos Sat- Chit-Ananda individualizada. 
‘De la alegría venimos, en la alegría vivimos y en esa sagrada alegría nos reuniremos algún día.’

* Todas las emociones - amor, compasión, coraje, humildad- carecerían de sentido sin la alegría. Alegría significa estimulación, una expresión de la felicidad definitiva. La experiencia del hombre en la felicidad se origina en el cerebro, en el sutil centro de la conciencia divina que los yoguis llaman sahasrara, o loto de mil pétalos. Aún y así, el sentimiento de alegría no se experimenta en al cabeza, sino en el corazón. Desde el divino trono de la conciencia divina en el cerebro, la alegría desciende hasta el centro del corazón ** y allí se manifiesta. Esa alegría proviene de la felicidad de dios - el esencial atributo del Espíritu. Aunque la alegría pueda nacer en conjunción con otras condiciones, no está sujeta a esas condiciones; se manifiesta sin ninguna causa material. 

A veces te despiertas ‘andando por el aire’, con alegría y no sabes por qué. Y cuando te sientas a meditar, la alegría burbujea a tu alrededor, sin ayuda de otros estímulos. La alegría de la meditación es sobrecogedora. Aquellos que no han llegado al silencio de la profunda meditación no saben lo que es la verdadera alegría. Nos sentimos muy felices cuando se satisface un deseo, pero cuando somos jóvenes sentimos alguna vez una felicidad repentina que parece llegar de la nada. 

La alegría se expresa bajo ciertas condiciones, pero no nace de esas condiciones. Así, cuando alguien recibe mil dólares y exclama: ‘¡Qué feliz soy!’ la condición de haber recibido mil dólares ha servido únicamente de resorte para disparar la fuente de alegría de la reserva de felicidad que se halla en nuestro interior. En la experiencia humana, algunos eventos acostumbran a requerirse para aportar alegría, pero la alegría es el perenne y nativo estado del alma. El amor es también nativo del alma, pero el amor es secundario ante la alegría. ¿Puedes imaginar el amor sin alegría? No. 
La alegría sirve al amor. Cuando hablamos de la desgracia del amor inalcanzado estamos hablando de un anhelo insatisfecho. La verdadera experiencia del amor está siempre acompañada por la alegría. _________________ 

*Taittiriya Upanishad 6-3-1 
**El chakra anahata el centro sutil dorsal, el asiento del sentimiento, el centro de control de vayu , el elemento vibratorio del aire, una manifestación del la creativa vibración Om . La vida y la conciencia humana se perpetúan por el poder y la actividad en el interior del “árbol de la vida,” en cuyo tronco se hallan siete centros sutiles localizados en la espina dorsal y el cerebro. De estos centros emana el poder de todas las funciones y habilidades fisiológicas y psicológicas del hombre. Debido a su punto de origen común, algunas experiencias espirituales y psicológicas están interelacionadas con procesos fisiológicos. Por ejemplo, existe una conexión definida entre la función fisiológica del corazón y el sutil centro espiritual del sentimiento en el corazón. Trabajando unidos, expresan la gran emoción del amor, tanto humano como divino. 

Paramahansa Yogananda

lunes, 25 de febrero de 2019

EL LEÓN Y EL CHACAL



En cierta región de un bosque vivía un león llamado Kharanakhara que corriendo un día hambriento por todas partes no pudo cazar ninguna bestia. A eso de la puesta del sol, llegó a una gran cueva, entró en ella y pensó: —Seguramente que algún animal vendrá a pasar la noche en esta cueva; de modo que me voy a quedar aquí escondido. Estando allí en tal situación, llegó el dueño de la cueva, que era un chacal llamado Adhipuchchha, el cual miró y vio las huellas del pie de un león que había entrado y no salido de la cueva. Entonces pensó: —¡Ah!, perdido estoy; seguramente que aquí dentro hay un león. 

¿Qué hago? ¿Cómo he de huir?. Pensando así y sin moverse de la puerta empezó a gritar: 
—¡Eh, caverna! —Dicho esto, añadió de nuevo
— ¿ignoras que tienes un pacto conmigo, según el yo te he de hablar al venir de fuera y tú me has de responder? Si no me respondes, pues, me voy a otra gruta. 

El león al oír esto pensó: —Sin duda que la caverna invita a éste siempre que viene y hoy se calla por temor a mí. Pues se ha dicho esto: 
"Cuando el miedo oprime el corazón, quedan sin poder obrar las manos, los pies, la lengua y demás; el temblor es el único que domina"

Voy, pues, a llamarle yo para que entre y me sirva de comida. Habiéndolo pensado así, le llamó. 
El rugido del león llenó todo el ámbito de la caverna, retumbando en ella cien veces; de tal modo, que puso en fuga hasta las bestias que estaban lejos. 
El chacal huyó enseguida a todo correr y recitó esta zloka: 

"Quien procede con cautela vive feliz, y no vive el que obra sin discernimiento. 
Yo me he hecho viejo viviendo en el bosque, y nunca he oído que una cueva hable"

PANCHATANTRA

miércoles, 20 de febrero de 2019

Retirarte en ti mismo




Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, en el momento que te apetezca, retirarte en ti mismo. En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma; sobre todo aquel que posee en su interior tales bienes, que si se inclina hacia ellos, de inmediato consigue una tran quilidad total. Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden. 
Concédete, pues, sin pausa, este retiro y recupérate. Sean breves y elementales los principios que, tan pronto los hayas localizado, te bastarán para recluirte en toda tu alma y para enviarte de nuevo, sin enojo, a aquellas cosas de la vida ante las que te retiras. Porque, ¿contra quién te enojas? ¿Contra la ruindad de los hombres? Reconsidera este juicio: los seres racionales han nacido el uno para el otro, la tolerancia es parte de la justicia, sus errores son involuntarios. Reconsidera también cuántos, declarados ya enemigos, sospechosos u odiosos, atravesados por la lanza, están tendidos, reducidos a ceniza.

Modérate de una vez. Pero, ¿estás molesto por el lote que se te asignó? Rememora la disyuntiva «o una providencia o átomos», y gracias a cuántas pruebas se ha demostrado que el mundo es como una ciudad. Pero, ¿te apresarán todavía las cosas coφorales? Date cuenta de que el pensamiento no se mezcla con el hálito vital que se mueve suave o violentamente, una vez que se ha recuperado y ha comprendido su peculiar poder, y finalmente ten presente cuanto has oído y aceptado respecto al pesar y al placer. ¿Acaso te arrastrará la vanagloria? Dirige tu mirada a la prontitud con que se olvida todo y al abismo del tiempo infinito por ambos lados, a la vaciedad del eco, a la versatilidad e irreflexión de los que dan la impresión de elogiarte, a la angostura del lugar en que se circunscribe la gloria. Porque la tierra entera es un punto y de ella, ¿cuánto ocupa el rinconcillo que habitamos? Y allí, ¿cuántos y qué clase de hombres te elogiarán? 

Te resta, pues, tenlo presente, el refugio que se halla en este diminuto campo de ti mismo. Y por encima de todo, no te atormentes ni te esfuerces en demasía; antes bien, sé hombre libre y mira las cosas como varón, como hombre, como ciudadano, como ser mortal. Y entre las máximas que tendrás a mano y hacia las que te inclinarás, figuren estas dos: una, que las cosas no alcanzan al alma, sino que se encuentran fiiera, desprovistas de temblor, y las turbaciones surgen de la única opinión interior.
Y la segunda, que todas esas cosas que estás viendo, pronto se transformarán y ya no existirán. 
Piensa también constantemente de cuántas transformaciones has sido ya por casualidad testigo. 
«El mundo, alteración; la vida, opinión».

Si la inteligencia nos es común, también la razón, según la cual somos racionales, nos es común. Admitido eso, la razón que ordena lo que debe hacerse o evitarse, también es común. Concedido eso, también la ley es común. Convenido eso, somos ciudadanos. Aceptado eso, participamos de una ciudadanía. Si eso es así, el mundo es como una ciudad. Pues, ¿de qué otra común ciudadanía se podrá afirmar que participa todo el género humano? De allí, de esta común ciudad, proceden tanto la inteligencia misma como la razón y la ley. O ¿de dónde? Porque al igual que la parte de tierra que hay en mí ha sido desgajada de cierta tierra, la parte húmeda, de otro elemento, la parte que infunde vida, de cierta fuente, y la parte cálida e ígnea de una fuente particular (pues nada viene de la nada, como tampoco nada desemboca en lo que no es), del mismo modo también la inteligencia procede de alguna parte.

MARCO AURELIO

domingo, 3 de febrero de 2019

La Cáscara – El Grano



Hay cientos de iniciados que trabajan para la Jerarquía desde hace siglos. Solo se han exteriorizado diez o doce nombres. Los miembros de la Jerarquía han benefciado inmensamente a la humanidad de diversas maneras. Los detalles de la contribución jerárquica al progreso humano son incontables.
De la misma manera, no es necesario informar de los nombres de estos miembros. La familiaridad con los nombres no signifca gran cosa. Con los nombres que ya se han conocido, ¿qué ha ocurrido de bueno? Solamente se citan los nombres, se usan, y muy a menudo se citan mal o se usan indebidamente. Lo que es importante es seguir las enseñanzas en la acción, más que vivir en el encanto de los nombres de los iniciados.

“Las buenas acciones siempre tienen buenos frutos”.

Si el mundo se ha de salvar y ha de progresar, es solo mediante buenas acciones y no con alocadas imaginaciones y exposiciones glamurosas. Una vez, uno de nuestros miembros recibió un enorme reconocimiento en la sociedad por el buen trabajo realizado. Como consecuencia, demasiadas personas le exigieron cosas muy pequeñas, y el miembro no pudo llevar a cabo el trabajo previsto.
En ese momento tuvimos que elaborar una estratagema, lo separamos de su lugar de trabajo y durante 30 años trabajó sin impedimentos para cumplir el plan para el que había encarnado. Muchas veces el reconocimiento del mundo obstaculiza el trabajo planeado. Nosotros consideramos que el reconocimiento es la cáscara y el trabajo de buena voluntad es el grano.
No busquemos demasiada cáscara y poco grano.

 Enseñanzas del MAESTRO MORYA
 K. Parvathi Kumar

domingo, 27 de enero de 2019

CINCO MONEDAS




Necesito de ti cinco monedas para que puedas comprender al Ser. 

Estas son: 1. Tus cinco sentidos, 
2. Tu mente, 
3. Tu respiración, 
4. Tu intelecto, 
5. Y el sentimiento de tu propia existencia. 
Si Me entregas esas cinco monedas, 
Abrirás cinco portales para ExperimentarMe 
Dentro de ti.  


Así Habla SHIRDI SAI
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